dimecres, 22 d’agost de 2012

el cuento de las mujeres viejas

Un poema de Tadeusz RóZewicz

EL CUENTO DE LAS MUJERES VIEJAS

Me gustan las mujeres viejas
las mujeres feas
las mujeres malas

son la sal de la tierra
no aborren
la basura humana

conocen el revés
de la medalla
del amor
de la fe
vienen y van

los dictadores hacen bufonadas
tienen las manos manchadas
con sangre de seres humanos

las mujeres viejas se levantan al amanecer
compran carne frutas pan
limpian cocinan
están en la calle con las manos
cruzadas callan

las mujeres viejas son
son inmortales

Hamlet se lanza dentro de su red
Fausto juega un papel vil y ridículo
Raskolnikov golpea con su hacha

las mujeres viejas son
indestructibles
sonríen con indulgencia
muere el dios

las mujeres viejas se levantan como cada día
al amanecer compran pan vino pescado
muere la civilización

las mujeres viejas se levantan al amanecer
abren las ventanas
tiran los desperdicios
muere el hombre

las mujeres viejas
lavan al difunto
entierran a los muertos
plantan flores
sobre las tumbas

me gustan las mujeres viejas
las mujeres feas
las mujeres malas

creen en la vida eterna
son la sal de la tierra
corteza del árbol
son los humildes ojos de las bestias

la cobardía y el heroismo
la grandeza y la pequeñez
ellas ven en dimensiones exactas
cerca de las exigencias
del día cotidiano

sus hijos descubren América
perecen en las Termópilas
mueren en las cruces
conquistan el cosmos

las mujeres viejas salen al amanecer
van a la ciudad compran leche pan
carne condimentan la sopa
abren las ventanas

sólo los tontos se ríen
de las mujeres viejas
de las mujeres feas
de las mujeres malas

porque ellas son las mujeres hermosas
las mujeres buenas
las mujeres viejas
son un huevo
son el misterio sin misterio
bola que está rodando

las mujeres viejas
son las momias
de los gatos sagrados

son pequeñas
arrugadas
cada vez más secas
manantiales frutas
o gordas
budas ovalados

cuando mueren
del ojo cae
una lágrima
y se une
sobre los labios en la sonrisa
de una muchacha joven


TADEUSZ ROZEWICZ

4 comentaris:

sparkling ha dit...

Gracias por compartirlo. Me viene bien. Soy una mujer vieja.
:)

la vida té vida pròpia ha dit...

Jo vaig de camí! :-)

Víctor Mañosa ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Víctor Mañosa ha dit...

Hola Sònia,

Un poema ben "polonès", és a dir, universal: hi ha qui descobreix Amèrica, o mor a les Termòpiles, però també hi ha homes o dones (més dones , cal dir-ho) que cada dia es lleven trenc i van a comprar el pa. És el seu gest que el món sigui món i els humans, humans.

El poema em fa recordar, ara, una senyora gran que ajudava a Càritas, per qui era molt important que els nens d'una família de la qual se n'ocupava anèssin ben pentintas ("amb colònia!") a l'escola. És clar, dit així, sonava risible, però el cert és el fet que aquells nanos anèssin al cole ben enclenxinats era la seva forma de lluita contra l'entropia, poca broma.

Aprofito per comentar que el poema també apareix a l'antologia de Rózewicz de Josep Ysern Lagarda: "Udols d'un llop de paper".

Una abraçada.

Víctor.